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Día Mundial de la Trombosis: conocer el riesgo y reconocer los síntomas puede salvar vidas

Martes 13 de octubre de 2026 - 20.58 horas


Cada 13 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Trombosis, iniciativa impulsada por la Sociedad Internacional de Trombosis y Hemostasia (ISTH), que busca promover la prevención, el reconocimiento de los síntomas y el tratamiento oportuno de los coágulos sanguíneos. La campaña internacional 2026 pone especial énfasis en la salud de las mujeres y en cómo el riesgo de trombosis puede variar durante diferentes etapas de la vida.


La trombosis ocurre cuando un coágulo bloquea parcial o totalmente un vaso sanguíneo y puede afectar tanto a las venas como a las arterias. La trombosis venosa profunda (TVP) suele presentarse en las piernas y, si el coágulo se desprende y llega a los pulmones, puede producir una embolia pulmonar (EP), una emergencia médica. La trombosis arterial, por su parte, puede provocar un infarto o un accidente cerebrovascular.

Según las estimaciones difundidas por la campaña internacional, una de cada cuatro personas en el mundo fallece por enfermedades relacionadas con la trombosis, mientras que cerca del 60 % de los casos de tromboembolismo venoso están relacionados con una hospitalización, ya sea durante la internación o después de ella.

El riesgo puede aumentar ante situaciones como cirugías, hospitalización, inmovilidad prolongada, viajes largos, traumatismos, cáncer, antecedentes personales o familiares de trombosis y determinadas trombofilias. En las mujeres también pueden influir el embarazo, el período posparto, algunos anticonceptivos hormonales y la terapia hormonal durante la menopausia.

“El embarazo incrementa aproximadamente entre cuatro y cinco veces el riesgo de desarrollar un coágulo sanguíneo, especialmente durante las primeras seis semanas posteriores al parto”, explicó la Dra. María Elvira Enciso, integrante del Servicio de Hematología del Hospital Central del Instituto de Previsión Social (IPS). Por ello, recomendó informar al equipo de salud sobre antecedentes personales y familiares antes de iniciar tratamientos hormonales, durante el embarazo y después del parto.

Entre los principales signos de una trombosis venosa profunda se encuentran la hinchazón repentina de una pierna o un brazo, generalmente de un solo lado; dolor, sensibilidad, pesadez o tensión en la zona afectada, además de aumento de la temperatura o enrojecimiento de la piel. En el caso de una embolia pulmonar, pueden presentarse falta de aire repentina, dolor en el pecho, latidos rápidos, mareos, desmayo o tos, en ocasiones con sangre.

“Ante una dificultad respiratoria súbita, dolor intenso en el pecho, desmayo o tos con sangre, es fundamental acudir inmediatamente a un servicio de urgencias”, señaló la especialista. Asimismo, recordó que no se recomienda masajear la zona afectada ni automedicarse y que ningún medicamento, incluidos los anticoagulantes, debe iniciarse, suspenderse o modificarse sin indicación profesional.

El Servicio de Hematología del Hospital Central del IPS atiende aproximadamente 500 casos nuevos de trombosis por año y realiza el seguimiento de más de 1.200 pacientes anuales con antecedentes de esta enfermedad. El servicio evalúa los factores de riesgo, determina la posible causa y orienta el tratamiento de acuerdo con las características de cada paciente.

“Generalmente, el paciente es evaluado primeramente por el clínico o médico tratante, quien, ante la sospecha diagnóstica, solicita los estudios auxiliares correspondientes. Posteriormente, los pacientes acuden al Servicio de Hematología, donde son atendidos a la brevedad para realizar un diagnóstico preciso y establecer el tratamiento adecuado”, explicó la Dra. Enciso.

Para reducir el riesgo de trombosis se recomienda mantenerse en movimiento, evitar períodos prolongados de inmovilidad, caminar durante viajes largos, realizar actividad física regular, no fumar y seguir las indicaciones médicas luego de una cirugía o durante una hospitalización. En este Día Mundial de la Trombosis, el mensaje es claro: conocer los factores de riesgo, reconocer las señales de alerta y buscar atención médica a tiempo puede salvar vidas.