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Cuidados paliativos: cuando la alimentación también es una forma de cuidar

Viernes 9 de octubre de 2026 - 11.59 horas 


En cuidados paliativos, la alimentación cumple un papel importante en el bienestar de las personas con enfermedades avanzadas. Más allá de cubrir requerimientos nutricionales, busca respetar sus preferencias, aliviar molestias y procurar que cada comida sea una experiencia agradable.


“Desde la nutrición, debemos entender que alimentar a una persona que atraviesa una enfermedad avanzada no significa solamente cubrir calorías, proteínas o alcanzar un peso determinado. También significa respetar sus gustos, escuchar sus necesidades, aliviar molestias y procurar que cada comida sea un momento agradable” indicó el Lic. Daniel Ferreira, nutricionista del Departamento de Programas de Salud del IPS.

El profesional explicó que la pérdida del apetito, la disminución de peso, las náuseas, las alteraciones del gusto y las dificultades para tragar son frecuentes en estos pacientes. Por ello, las recomendaciones deben adaptarse a sus necesidades y condiciones de salud.

¿Qué podemos hacer desde la nutrición?
La evaluación nutricional individualizada permite identificar preferencias, molestias y cambios en la alimentación. Entre las medidas que pueden favorecer el bienestar se encuentran:

  • Ofrecer porciones pequeñas varias veces al día, según el apetito y la tolerancia.
  • Priorizar alimentos favoritos que sean seguros y adecuados.
  • Adaptar la consistencia de las comidas ante dificultades para masticar o tragar, previa evaluación profesional.
  • Evitar restricciones innecesarias.
  • Indicar suplementos nutricionales cuando exista una necesidad clínica.
  • Cuidar la higiene bucal y ofrecer líquidos de acuerdo con la tolerancia y la seguridad del paciente.


“En determinadas enfermedades, los cambios metabólicos pueden favorecer la pérdida de masa muscular y la disminución del apetito. Reconocer estas situaciones permite establecer objetivos realistas y evitar intervenciones que puedan generar más molestias que beneficios” comentó el Lic. Ferreira.

Acompañar también a la familia
La orientación nutricional también ayuda a los familiares a afrontar la preocupación que generan la pérdida del apetito y las dificultades para comer.

“Es frecuente escuchar expresiones como «si no come, se va a debilitar más». Esta preocupación es comprensible, pero nuestra responsabilidad como profesionales es explicar que, en determinadas etapas de la enfermedad, el organismo puede necesitar y tolerar menos alimentos. El cariño y el cuidado no se miden por la cantidad de comida que una persona logra consumir” señaló.

Brindar información clara permite reducir la angustia y los sentimientos de culpa, y facilita que las decisiones se tomen junto con el equipo de salud.

Alimentar con respeto y dignidad
Desde el Instituto de Previsión Social (IPS), el abordaje nutricional forma parte de una atención integral y coordinada. Según la etapa de la enfermedad, puede orientarse a prevenir o tratar la desnutrición, preservar la fuerza, mejorar la tolerancia a los tratamientos o priorizar el alivio de síntomas y el confort.

En cuidados paliativos, el bienestar no siempre se refleja en un aumento de peso o en un plato vacío. También puede consistir en disfrutar unas cucharadas de la comida favorita, sin presión y en compañía de los seres queridos.

“Algo que siempre trato de explicar a los familiares es que, en la etapa final de la vida, el paciente no necesariamente está muriendo porque dejó de comer, sino que muchas veces deja de comer porque su organismo está llegando al final de la vida” explicó el Lic. Ferreira.

Comprender este proceso ayuda a disminuir la angustia y la culpa de los familiares, quienes pueden sentir que deben insistir en la alimentación.

“En esta etapa, nuestro objetivo como profesionales de la salud no debe ser obligar al paciente a alimentarse, sino acompañarlo, respetar sus necesidades y brindarle el mayor confort posible” añadió el profesional.

En cuidados paliativos, cuidar también significa respetar los cambios del organismo y acompañar al paciente con tranquilidad, afecto y dignidad.