

Martes 29 de setiembre de 2026 - 19.39 horas
Las altas temperaturas no solo generan cansancio y malestar físico. También pueden afectar el descanso, la concentración y el estado de ánimo. Reconocer estas señales y hacer una pausa puede ayudar a evitar que una jornada calurosa termine en una discusión.
Desde el Área de Psicología del Hospital de Especialidades Quirúrgicas Ingavi, la Lic. Liz Aguiar Oviedo explica que el calor no convierte a una persona en agresiva ni justifica insultos o violencia, pero el agotamiento, la falta de sueño y la deshidratación pueden favorecer la irritabilidad y hacer más difícil controlar las reacciones.
Cuando el cuerpo está sobrecargado por el calor, algunas señales pueden aparecer antes de que uno se dé cuenta: tensión en la mandíbula, respiración acelerada, aumento del tono de voz o la sensación de que cualquier comentario molesta. En ese momento, detener una conversación y tomarse unos minutos puede ser una decisión útil.
Buscar un lugar fresco, beber agua, refrescarse la cara y el cuello, descansar y respirar lentamente son medidas sencillas que pueden ayudar a recuperar la calma. No siempre es necesario resolver un conflicto en el momento; esperar a sentirse mejor puede evitar que una situación pequeña se convierta en un problema mayor.
También es importante prevenir. Llevar agua, utilizar ropa liviana, evitar esfuerzos durante las horas de mayor calor y realizar pausas son medidas que ayudan a reducir el impacto de las altas temperaturas. Niños, personas mayores y quienes tienen enfermedades crónicas pueden necesitar especial atención.
El malestar físico también puede presentar señales de alerta. Mareos, náuseas, debilidad intensa o dolor de cabeza después de permanecer expuesto al calor requieren trasladarse a un lugar fresco y observar la evolución. Si los síntomas no mejoran o empeoran, se debe buscar atención médica. La confusión, el desmayo o una alteración importante de la conciencia requieren atención urgente.
La Lic. Aguiar recuerda además que, cuando la irritabilidad, las discusiones o la sensación de perder el control se vuelven frecuentes, consultar con un profesional de psicología puede ayudar a comprender qué está ocurriendo y encontrar herramientas para manejar esas situaciones.
En días de mucho calor, una pausa puede parecer algo pequeño, pero puede marcar la diferencia: primero cuidar el cuerpo, recuperar la calma y después resolver el problema.

