


Lunes 17 de agosto de 2026 - 18.16 horas
En Paraguay, cada 16 de agosto se recuerda la Batalla de Acosta Ñu, uno de los episodios marcado por la participación de numerosos niños y adolescentes durante la Guerra contra la Triple Alianza (1864–1870).
Esta fecha, además rendir homenaje a quienes perdieron la vida durante aquel conflicto, constituye una oportunidad para reafirmar los derechos de niños, niñas y adolescentes, promoviendo una infancia protegida, digna y libre de violencia.
La celebración del Día del Niño invita también a recordar que cuidar la salud integral durante la infancia implica atender las emociones, fortalecer los vínculos afectivos y generar espacios seguros donde los niños puedan jugar, expresarse y sentirse escuchados y acompañados.
El juego, la recreación, las demostraciones de afecto y la interacción con otros niños son herramientas importantes para favorecer el desarrollo emocional y social. En este sentido, las actividades recreativas realizadas en el entorno hospitalario pueden transformarlo en un espacio de alegría, empatía, contención y bienestar.
“Hoy, 17 de agosto, estamos realizando la celebración del Día del Niño aquí en el Centro de Salud Mental, haciendo uso del espacio lúdico y de integración con nuestros pacientes durante los horarios de consulta” destacó la Dra. Claudia Parodi, directora del Centro de Salud Mental del CESI.
“El objetivo de esta actividad también es que los pacientes se sientan cómodos en este centro de atención. Se trata de sembrar la visión de que este es un lugar donde, a través de actividades realizadas con empatía, alegría y cariño, también hacemos rehabilitación y generamos vínculos positivos con nuestros pacientes” agregó.
Por lo tanto, celebrar el Día del Niño no debe limitarse a una jornada de regalos y actividades recreativas. Implica recordar que cada niño tiene derecho a ser cuidado, respetado y acompañado en su desarrollo integral, incluyendo el cuidado de su salud mental.
Promover el bienestar emocional desde la infancia significa escuchar, acompañar, jugar, brindar afecto y generar espacios donde cada niño pueda sentirse seguro y valorado.
Celebrar la infancia también es proteger la salud mental. Cuidar las emociones, fortalecer los vínculos y promover el bienestar de niños y niñas desde los primeros años de vida es una responsabilidad de todos.

