Martes 28 de julio de 2026 - 19.01 horas
Con el regreso a clases, es fundamental recuperar los hábitos saludables que muchas veces se dejan de lado durante las vacaciones. La Lic. Mgtr. en Nutrición Estela Servín, jefa de la Unidad de Nutrición del Hospital Central del IPS, advierte que este periodo suele generar cambios importantes en la alimentación y en los horarios de los niños, con consecuencias directas para su salud.
“En vacaciones suelen relajarse tres pilares fundamentales: los horarios, la variedad y la calidad de la alimentación. El problema es que el organismo de los niños resiente rápidamente estos cambios y volver a clases con ese desajuste puede traer consecuencias importantes para su salud”, explica la especialista.
Según Servín, durante el receso escolar es frecuente observar un aumento en el consumo de productos ultraprocesados, comidas rápidas, gaseosas y jugos azucarados, acompañado de una menor ingesta de agua, frutas y verduras.
“También aumentan los picoteos fuera de horario, especialmente las cenas abundantes y las colaciones nocturnas. Todo esto hace que disminuya el consumo de fibra y se pierda el equilibrio de una alimentación saludable”, señala.
A estos factores se suman el desorden en los horarios de sueño y el uso excesivo de pantallas.
“El descanso insuficiente y el abuso de las pantallas también afectan la salud. Todo este conjunto de hábitos favorece procesos inflamatorios en el organismo. Cuando el cuerpo se inflama, las defensas disminuyen y los niños se vuelven más propensos a padecer distintas enfermedades”, afirma.
La nutricionista agrega que, tras las vacaciones, es común recibir consultas por un aumento brusco de peso y por complicaciones en pacientes con enfermedades crónicas.
“Nos encontramos con niños que aumentaron considerablemente de peso, con pacientes que interrumpieron sus cuidados nutricionales y regresan descompensados. Además, aumentan los casos de constipación infantil y de dolores abdominales, entre otros problemas”, indica.
Para revertir esta situación, la especialista recomienda retomar gradualmente los hábitos saludables.
“No nos gusta hablar de dieta, porque esa palabra suele asociarse con restricciones. Preferimos hablar de planes de alimentación o de hábitos alimentarios saludables que puedan mantenerse en el tiempo”, enfatiza.
Recomendaciones para volver a una alimentación saludable
La Lic. Mgtr. Estela Servín recomienda:
* Consumir desayunos variados que incluyan alimentos ricos en proteínas, como huevos, acompañados de lácteos y frutas.
* Evitar los picoteos entre comidas y volver al plato saludable, incorporando aproximadamente un cuarto del plato con proteínas (carne, pollo, cerdo o huevo), otro cuarto con arroz, papas o fideos, preferentemente frescos, y la mitad restante con verduras variadas, especialmente crudas.
* Priorizar el consumo de agua como principal fuente de hidratación y evitar las gaseosas y los jugos azucarados.
* Reducir al mínimo el consumo de alimentos ultraprocesados, como golosinas, chocolates, galletitas, snacks, helados y dulces.
* Cocinar más en casa e involucrar a los niños en la compra y preparación de los alimentos, ya que esto favorece la aceptación de nuevos alimentos y fortalece los hábitos saludables.
* Planificar el menú semanal para evitar recurrir al delivery o a comidas improvisadas por falta de tiempo, priorizando siempre las preparaciones caseras.
“Podemos permitirnos algún gusto de vez en cuando, pero la alimentación saludable no debería tomarse vacaciones”, concluye la especialista.

