
Martes 21 de julio de 2026 - 13.48 horas
Con el paso de los años, el sistema inmunitario de las personas adultas mayores presenta cambios que pueden aumentar la vulnerabilidad frente a infecciones respiratorias como la gripe o la influenza. Por ello, durante la temporada invernal es fundamental reforzar los cuidados diarios y promover hábitos saludables dentro del hogar y la comunidad.
La Dra. Alma Núñez, especialista en Medicina Familiar y Geriatría del Departamento de Programas de Salud, destaca que existen cuatro pilares esenciales para mantener protegida la salud de los adultos mayores:
1. Vacunación contra la influenza: una protección fundamental
“La vacuna anual contra la influenza es una de las principales herramientas para reducir el riesgo de complicaciones graves, hospitalizaciones y fallecimientos asociados a esta enfermedad, especialmente en personas mayores de 60 años”.
El virus de la influenza puede cambiar con el tiempo, por lo que la vacunación debe renovarse cada año según las recomendaciones sanitarias vigentes.
Una dosis oportuna contribuye a fortalecer las defensas y disminuir el impacto de la enfermedad.
2. Higiene de manos: una barrera efectiva contra los contagios
“El contacto con superficies contaminadas y posteriormente con el rostro puede favorecer la transmisión de virus respiratorios. Por ello, el lavado frecuente de manos constituye una de las medidas más simples y efectivas de prevención”
“Para realizarlo correctamente se recomienda utilizar agua y jabón durante al menos 20 segundos, asegurando la limpieza de las palmas, el dorso de las manos, entre los dedos y alrededor de las uñas”.
Debe realizarse especialmente al regresar de la calle, antes de preparar o consumir alimentos, después de utilizar el sanitario y luego de toser o estornudar.
3. Ventilación adecuada: renovar el aire del hogar
Durante los días fríos es habitual mantener cerrados los ambientes para conservar el calor. Sin embargo, los espacios poco ventilados pueden favorecer la concentración de microorganismos.
“La recomendación es realizar una ventilación cruzada, abriendo ventanas o puertas opuestas durante 10 a 15 minutos varias veces al día. Durante este proceso es importante proteger al adulto mayor de las corrientes directas de aire y mantenerlo adecuadamente abrigado”.
4. Uso correcto del tapabocas: protección en situaciones de riesgo
El tapabocas continúa siendo una medida útil de prevención cuando existe mayor exposición a virus respiratorios.
“Se recomienda su uso en lugares cerrados con alta concurrencia de personas como hospitales, transporte público, bancos u otros espacios donde exista mayor posibilidad de contacto, así como cuando algún integrante del hogar presenta síntomas respiratorios”.
Para que sea efectivo debe cubrir completamente la nariz y la boca desde el puente nasal hasta debajo del mentón, ajustándose correctamente al rostro y evitando espacios laterales.
“El cuidado de la salud respiratoria de los adultos mayores es una responsabilidad compartida entre la familia y la comunidad. Ante la presencia de signos de alarma como fiebre alta, dificultad para respirar, decaimiento intenso o somnolencia, es importante consultar oportunamente con un profesional de salud y evitar la automedicación” señaló la Dra. Núñez.

