




Miércoles 22 de abril 2026 - 14.50 hs.
El trabajo prolongado en posición estática genera consecuencias silenciosas. Las pausas activas son una herramienta simple y poderosa para contrarrestarlas, así lo señala el Lic. Darío Ledesma, psicólogo del staff del Hospital de Especialidades Quirúrgicas IPS Ingavi.
Estas pausas combaten la fatiga visual al aliviar el cansancio ocular causado por el uso prolongado de pantallas y la iluminación artificial. Frente al sedentarismo, previenen trastornos musculoesqueléticos como contracturas, dolor lumbar y lesiones por esfuerzo repetitivo.
En la concentración, mejoran el estado de ánimo, la atención y el rendimiento cognitivo a lo largo de la jornada. El personal de blanco enfrenta jornadas intensas, posturas estáticas y alta demanda emocional. Las pausas activas generan beneficios concretos, menciona Ledesma, entre ellos la reducción del estrés. También disminuyen la tensión muscular acumulada y los niveles de cortisol. Aportan mayor productividad, ya que se trabaja en equipo de manera más eficiente, con menos errores y mayor capacidad de respuesta. Mejoran la calidad de vida con un bienestar integral que trasciende el ámbito laboral.
El profesional destaca que estas pausas se integran sin interrumpir la dinámica laboral, porque con pocos minutos y sin equipamiento el personal puede recuperar energía y prevenir lesiones. Enfatiza que una pausa activa no es simplemente detenerse: es una intervención estratégica diseñada para recuperar capacidades físicas y mentales.
Algunos ejercicios recomendados
Descanso breve: Pausas de 5 a 10 minutos distribuidas durante la jornada laboral.
Recuperación integral: Restauran la energía física y mental, reduciendo la fatiga acumulada.
Inversión en salud: Mejoran el rendimiento, reducen el ausentismo y elevan la calidad de vida.Rutinas sencillas para el día a día.
Cuello, hombros y muñecas: Movimientos suaves y circulares para liberar tensión en las zonas más afectadas por el trabajo estático.
Espalda y piernas: Estiramientos de columna, caderas y pantorrillas para contrarrestar las horas de pie o sentado.
Respiración y relajación ocular: Técnicas de respiración profunda y ejercicios visuales para reducir el estrés y la fatiga visual.
¿Cómo incorporarlas?
Estos ejercicios pueden realizarse en cualquier espacio: consultorio, oficina, pasillo o sala de espera. No requieren ropa especial ni equipamiento. Se recomienda realizar estas pausas cada 60 a 90 minutos de trabajo continuo para obtener los mejores resultados.
Las pausas activas ayudan a reducir la fatiga muscular, mejorar la concentración y disminuir molestias asociadas a largas jornadas en una misma postura.
Beneficio físico: Favorecen la circulación, relajan cuello, espalda y hombros, y ayudan a prevenir tensión acumulada.
Beneficio mental: Permiten desconectar brevemente, recuperar energía y volver a las tareas con mayor enfoque.
El licenciado recomienda realizarlas con movimientos suaves, respiración consciente y estiramientos simples; lo ideal es que sean breves, seguras y fáciles de incorporar en cualquier entorno de trabajo.

