
Miércoles 22 de abril 2026 - 13.43 hs.
El colesterol elevado sigue siendo uno de los principales factores de riesgo cardiovascular, pero hoy la mirada médica va más allá de los números. Especialista del Instituto de Previsión Social, alerta que el verdadero peligro radica en la exposición prolongada del organismo a partículas de colesterol, que con el tiempo pueden obstruir las arterias y desencadenar eventos como el infarto.
El jefe del Servicio de Cardiología del Hospital Central, Dr. Eduardo Caballero, explicó que actualmente el análisis de la lipidemia no se limita a valores aislados, sino a la exposición prolongada del organismo a partículas de colesterol. “No es solamente el aumento numérico, sino la exposición en años de estas partículas que se acumulan y pueden llevar a un infarto”, señaló.
En ese contexto, destacó que el colesterol LDL, conocido como “colesterol malo”, es el principal factor de riesgo. “El LDL es lo que se demostró que, con la acumulación de años de exposición elevada, lleva a un infarto del corazón”, indicó.
Asimismo, mencionó la importancia del colesterol HDL, conocido como “colesterol bueno”, que cumple un rol protector en el organismo. “Lo ideal es tener un HDL mayor a 40. Cuanto más alto está, mejor”, afirmó, destacando que este valor puede mejorar con la actividad física.
En relación a los triglicéridos, advirtió sobre sus posibles complicaciones. “No solo se asocian al riesgo cardiovascular, sino que pueden causar pancreatitis, una enfermedad grave que puede requerir terapia intensiva”, expresó.
El especialista subrayó que hoy el enfoque es individualizado. “Ya no se valora solamente el LDL, sino todo el paciente. Factores como diabetes, obesidad abdominal o enfermedad renal aumentan el riesgo cardiovascular”, explicó.
Sobre los objetivos terapéuticos, indicó que varían según cada caso. “En personas sanas, el LDL ideal es menor a 100; en pacientes con factores de riesgo, se recomienda acercarse a 70; y en quienes ya tuvieron eventos cardiovasculares, debe ser menor a 55”, detalló.
En cuanto al tratamiento, señaló que se inicia con medicamentos como estatinas y puede escalarse según la respuesta. No obstante, enfatizó el rol de los hábitos saludables. “La dieta, el ejercicio y la pérdida de peso son fundamentales. Por cada 10 kilos que se pierde, el LDL puede disminuir aproximadamente 10 miligramos”, afirmó.
Finalmente, recordó que el manejo de los triglicéridos elevados se basa principalmente en cambios en el estilo de vida. “El tratamiento número uno es la dieta y el ejercicio. Solo se indican medicamentos cuando superan los 500”, concluyó.

