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La crisis económica también afecta la salud mental: claves para afrontar la preocupación

La crisis económica también afecta la salud mental: claves para afrontar la preocupación

Sábado 7 de noviembre 2026 - 15.45 horas 


Las preocupaciones por las deudas, el aumento de los gastos y la incertidumbre económica pueden afectar el descanso, las emociones y las relaciones familiares. La Lic. Liz Aguiar, jefa del área de Psicología del Hospital de Especialidades Quirúrgicas Ingavi, comparte recomendaciones para afrontar estos momentos y prestar especial atención a los adultos mayores.


Llegar a fin de mes se ha convertido en una preocupación para muchas familias paraguayas. El aumento del costo de vida, las deudas, los gastos médicos y la dificultad para cubrir las necesidades básicas generan tensión e incertidumbre. Esta situación no afecta solamente al bolsillo: también puede repercutir en la salud mental y física.

La Lic. Liz Aguiar explica que el estrés financiero aparece cuando una persona siente que sus ingresos no son suficientes para afrontar sus gastos o que su situación económica puede empeorar. Cuando esta preocupación se mantiene durante mucho tiempo, puede provocar ansiedad, irritabilidad, tristeza, dificultades para dormir, cansancio y problemas para concentrarse.

No se trata de falta de voluntad ni de debilidad emocional. Son reacciones que pueden aparecer cuando una persona atraviesa una situación que afecta su seguridad y tranquilidad. Por eso, es importante reconocer lo que sentimos y buscar maneras saludables de sobrellevarlo.

Los adultos mayores pueden ser especialmente vulnerables. Muchos dependen de una jubilación o de ingresos limitados y deben afrontar gastos relacionados con medicamentos, consultas y tratamientos. A esto se suma, en algunos casos, el temor de perder sus ahorros o convertirse en una carga para sus familiares.

La especialista señala que algunas personas mayores sienten vergüenza de hablar sobre sus dificultades económicas y prefieren guardar sus preocupaciones. En estos casos, el acompañamiento familiar es fundamental: escucharlos sin juzgar, respetar sus decisiones y hacerles sentir que no están solos puede brindarles mayor tranquilidad.

La preocupación económica también puede complicar el cuidado de quienes tienen enfermedades crónicas, como diabetes, hipertensión o problemas cardíacos. El estrés prolongado puede afectar el descanso y dificultar el cumplimiento de los tratamientos. Por eso, es importante no suspender medicamentos ni abandonar controles médicos por cuenta propia . Ante dificultades para adquirirlos, se recomienda conversar con el equipo de salud para conocer alternativas seguras.

Cuando la angustia aumenta, especialmente después de perder dinero, enfrentar una deuda o sufrir una estafa, pueden aparecer palpitaciones, temblores, sudoración, mareos y respiración acelerada. En esos momentos, puede ayudar detenerse, buscar un lugar tranquilo, respirar suavemente y conversar con alguien de confianza. También es recomendable evitar decisiones económicas importantes mientras se atraviesa una crisis emocional.

Sin embargo, no todo dolor u opresión en el pecho debe atribuirse a la ansiedad. Si estos síntomas son nuevos, intensos o persistentes, o aparecen junto con dificultad para respirar, sudoración fría o dolor que se extiende al brazo, la espalda o la mandíbula, se debe buscar atención médica de urgencia.

Para cuidar la salud mental en este contexto, Aguiar recomienda mantener algunas rutinas, descansar lo suficiente, alimentarse adecuadamente, realizar actividad física según las posibilidades y evitar el aislamiento. También puede ser útil ordenar los gastos y establecer prioridades, sin culparse por las dificultades para llegar a fin de mes. Informarse sobre la situación económica es importante, pero permanecer constantemente pendiente de noticias negativas puede aumentar la preocupación.

En el caso de los adultos mayores, las familias deben prestar atención a cambios como el aislamiento, la pérdida de interés por actividades habituales, las alteraciones del sueño o la falta de apetito. Estas señales pueden indicar que la persona necesita acompañamiento y atención profesional. Si expresa deseos de hacerse daño o de no continuar viviendo, es fundamental tomarlo en serio y buscar ayuda urgente.

La consulta psicológica es recomendable cuando la preocupación se vuelve constante, afecta el descanso, las relaciones familiares o las actividades cotidianas. Recibir acompañamiento profesional no elimina los problemas económicos, pero permite trabajar las emociones, encontrar herramientas para afrontar la situación y tomar decisiones con mayor claridad.
La falta de dinero es una dificultad real que no debe minimizarse. Sin embargo, tampoco hay que enfrentarla en silencio ni descuidar la salud por las preocupaciones. Pedir ayuda, mantener los vínculos familiares y atender las señales de malestar emocional también son formas de cuidarse.

En tiempos de incertidumbre, la salud mental no es un lujo: es parte fundamental del bienestar de las personas y sus familias.