Menu

Discurso del Presidente del IPS Dr. Derlis León, durante el acto de posesiòn de cargo

Discurso del Presidente del IPS Dr. Derlis León, durante el acto de posesiòn de cargo

Lunes 5 de octubre de 2026 - 18.29 horas    


A todos los presentes hoy acá y a todos los que van a recibir este mensaje —yo diría un manifiesto del Presidente del Instituto de Previsión Social—: unas palabras que nos van a comprometer con todos nuestros asegurados y con todas sus familias.

Quiero empezar agradeciéndole al señor Presidente de la República, don Santiago Peña; y al ministro, almirante, profesor doctor Isaías Fretes, que me concedió la oportunidad de acompañarle en estos meses. Ha sido una gran escuela para todos nosotros, y hoy tenemos la oportunidad de continuar el camino trazado.

A nuestros estimados consejeros: al consejero Zarza, al doctor Argaña, a la señora Mirtha, al profesor Jimmy y al consejero Jara, compañeros de trabajo en estas últimas tres semanas en donde hemos debatido las mejores soluciones para la institución en nuestras diferentes sesiones de Consejo.

A mis gerentes de salud de hace pocos días, hoy compañeros de trabajo: a la doctora Irene, a la ingeniera Cecilia, a la doctora Vanessa, a la licenciada Gladys y al licenciado Juan Carlos, que tienen enfrente suyo y sobre sus hombros la enorme responsabilidad de trabajar con un objetivo único, con un objetivo común. Hoy tienen la brillante oportunidad de expresar todas sus habilidades en beneficio de nuestros asegurados y sus familias. Este Presidente va a trabajar muy de cerca con todos ellos para lograr que estas gerencias generen sinergia y trabajen en conjunto.

Queridos asegurados, autoridades nacionales, miembros del Consejo, jubilados, pensionados, queridos compatriotas, familia y amigos:

Asumí hace tres semanas este compromiso con profundo honor, pero, por sobre todo, con plena conciencia de la enorme responsabilidad que significa conducir una institución que forma parte de la vida de millones de paraguayos.

Llego a esta responsabilidad después de muchos años conociendo nuestro sistema de salud: primero como médico, atendiendo personas; después gestionando servicios, construyendo redes, conduciendo equipos y tomando decisiones. Todo este camino me enseñó algo fundamental: detrás de cada número hay una persona; detrás de cada espera hay una familia; y detrás de cada decisión que tomamos existe una responsabilidad, que es el servicio a nuestra gente.

Estos valores los traigo de la casa de Don Carlos y de Doña Rosa Isabel, que estoy seguro de que me están mirando, y del gran compromiso de ser un ejemplo para la vida de mis hijas: Valentina, Jimena y Agustina; un orgullo para mi familia y nuestros amigos. Les agradezco una vez más a mis padres y a mis hijas que le estén prestando su papá a este enorme desafío.

Por eso quiero comenzar hablando no solamente de proyectos de infraestructura o de tecnología; quiero hablar de personas, porque las personas tienen que volver a estar en el centro de cada decisión del IPS.

Un IPS que responda
Conocemos nuestros problemas. Los conocemos porque los hemos enfrentado todos los días. Sabemos lo que significa para un asegurado esperar demasiado para una consulta; sabemos lo que significa llegar a una farmacia y no encontrar el medicamento que necesita; sabemos lo que significa esperar meses por una cirugía; sabemos lo difícil que resulta muchas veces trasladarse desde el interior hasta Asunción para recibir una atención que debería poder resolverse más cerca de su hogar; y sabemos también lo que significa para nuestros propios trabajadores intentar dar respuestas dentro de un sistema que muchas veces es complejo, fragmentado, burocrático y con carencias.

No voy a negar esos problemas, pero tampoco voy a aceptar que nos acostumbremos a ellos. No venimos a administrar problemas: venimos a transformarlos.

Nuestro primer compromiso será el acceso. Una institución de seguridad social tiene sentido cuando responde en el momento en que la persona lo necesita. Por eso trabajaremos, como lo venimos haciendo, para mejorar el acceso a las consultas, disminuir los tiempos de espera, fortalecer las especialidades, ampliar nuestras capacidades quirúrgicas y garantizar una mejor disponibilidad de medicamentos.

Seguiremos llevando capacidad resolutiva hacia el interior del país. Fortaleceremos nuestras redes asistenciales para que el lugar donde vive una persona no determine la calidad de atención que recibe. Tenemos que construir un IPS verdaderamente integrado, donde hospitales, clínicas periféricas, unidades sanitarias y servicios especializados funcionen como una sola red. El paciente no debe recorrer el sistema buscando una solución; el sistema debe organizarse alrededor del paciente.

Vamos a fortalecer la planificación, la logística, el monitoreo de stock y la redistribución de nuestros medicamentos e insumos en nuestros establecimientos. Ya dimos los pasos iniciales para que esto se empiece a sentir. Cada medicamento comprado con recursos de la seguridad social debe poder ser seguido, medido y utilizado de manera eficiente, porque administrar correctamente los recursos también es cuidar a nuestros asegurados.

Utilizaremos la tecnología para acercar, no para alejar
Creo profundamente en la transformación digital, pero no creo en la tecnología como un fin en sí mismo. Creo en la tecnología cuando permite que una persona espere menos, cuando evita un viaje innecesario, cuando permite acceder a un especialista desde el interior del país, cuando mejora una decisión médica, cuando permite saber dónde están nuestros medicamentos y cuando elimina trámites que no agregan valor.

Queremos que, progresivamente, una parte de la atención pueda llegar hasta donde está el paciente. Más de 2.500 personas fueron atendidas a través del hospital virtual en su primera semana de gestión; ellos pueden contarnos esa experiencia. Apuntamos a eso, porque en el hospital del futuro el servicio no termina en las paredes de un edificio. Apostaremos decididamente a ello.

Gestionaremos con información
Durante demasiado tiempo los grandes sistemas sanitarios han tomado decisiones mirando hacia atrás; nosotros queremos aprender a mirar hacia adelante. Necesitamos información confiable, indicadores y tableros de gestión que permitan saber qué está ocurriendo en nuestra red: qué servicios están saturados, dónde faltan especialistas, dónde existen medicamentos y dónde están faltando, dónde aumentan las listas de espera y dónde tenemos capacidad instalada que todavía podemos utilizar mejor. Lo que no medimos, no lo podemos gestionar; y lo que no gestionamos, difícilmente lo podremos transformar.

Para nuestros trabajadores
Ninguna transformación será posible sin quienes sostienen diariamente esta institución. A nuestros médicos, enfermeras, técnicos, administrativos, personal de apoyo y a cada trabajador de IPS, quiero decirles algo muy sencillo: ustedes son hoy los actores de esta transformación. No son espectadores: son sus protagonistas.

Quiero una institución que reconozca el trabajo bien hecho, que forme a su gente, que genere oportunidades y que vuelva a despertar el orgullo de pertenecer al IPS. La conducción debe establecer el rumbo, las prioridades, los resultados esperados y los tiempos. El líder define el qué y el cuándo; el equipo define el cómo. Debemos confiar en nuestros profesionales y equipos técnicos para encontrar las mejores soluciones. Liderar no significa hacerlo todo; significa construir equipos capaces de hacer extraordinariamente bien aquello que la institución necesita.

Humanizar nuevamente la atención
Podemos tener los mejores hospitales, la mejor tecnología y digitalizar nuestros procesos, pero si una persona entra a un servicio de IPS y no se siente escuchada, respetada y acompañada, todavía tendremos mucho que mejorar.

Humanizar también es gestión: es mirar a los ojos, es escuchar, es explicar, es llamar a una persona por su nombre; es comprender que quien llega al hospital muchas veces llega preocupado, con dolor o con miedo. La calidad técnica y la calidad humana deben caminar juntas.

Transparencia y sostenibilidad
También quiero ser absolutamente claro en este punto: cada guaraní que administra el instituto pertenece a sus asegurados. Por eso, nuestra gestión tendrá como principios la transparencia, la eficiencia y la responsabilidad. Las decisiones deberán poder explicarse, los resultados deberán poder medirse y los recursos deberán cuidarse. Gobernar una institución como el IPS no significa solamente resolver las necesidades de hoy; significa garantizar que esta institución continúe siendo sostenible para nuestros hijos y para las próximas generaciones. No podemos gastar sin medir resultados, pero tampoco podemos hablar de eficiencia olvidándonos de las personas.

Un IPS que se fortalezca
Quiero, además, que recuperemos y fortalezcamos otra dimensión fundamental del instituto: que siga siendo una escuela de formación de grandes profesionales. Tenemos más de 580 médicos actualmente en formación; tenemos profesionales extraordinarios; tenemos hospitales de enorme complejidad —los mejores del sistema— y tenemos experiencia acumulada durante décadas. Debemos fomentar y formar especialistas, desarrollar investigación, generar conocimiento y construir alianzas con universidades y con todo el Sistema Nacional de Salud, porque el conocimiento que existe dentro del IPS también pertenece al Paraguay.

Una institución integrada al país
No concibo al IPS como una isla; la salud de los paraguayos exige cooperación. Tenemos que trabajar con el Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social, con las universidades, con el sector privado y con todos aquellos que puedan contribuir a construir un sistema sanitario más integrado. Cuando compartimos capacidades, información y conocimiento, gana el sistema, gana la gente y, por sobre todo, gana el país.

Una nueva cultura de gestión
Quiero que nuestra gestión pueda resumirse en cuatro palabras:
Trabajo: porque las transformaciones se dan con hechos.
Presencia: porque los problemas se conocen recorriendo los servicios.
Decisiones: porque conducir también significa asumir responsabilidades.
Resultados: porque, finalmente, nuestra gestión será evaluada por aquello que logremos cambiar en la vida cotidiana de nuestros asegurados.
No prometo que todos los problemas desaparecerán de un día para otro; sería irresponsable hacerlo. Pero sí puedo asumir un compromiso hoy: ningún problema será ignorado simplemente porque sea difícil.

A nuestros asegurados, a quienes durante años aportaron al instituto —nuestros queridos jubilados—, a las madres y padres que llevan a sus hijos a nuestros hospitales, quiero decirles algo: el instituto les pertenece. Nuestro trabajo será recuperar cada día su confianza.

Después de todos estos años trabajando en salud pública, he aprendido que las instituciones no cambian solamente modificando estructuras: cambian cuando cambia su cultura, y la cultura cambia cuando las personas comienzan a creer nuevamente que es posible hacer las cosas mejor. Ese será nuestro desafío: construir un IPS más humano, más moderno, más transparente, más eficiente, más sostenible y más cerca de la gente. Un IPS que llegue a todos; un IPS que no pregunte primero dónde está el problema, sino cómo vamos a resolverlo.

Comienza una nueva responsabilidad y la voy a ejercer con la fortaleza necesaria para tomar decisiones, con la transparencia necesaria para rendir cuentas y con la esperanza de saber que las grandes instituciones pueden transformarse cuando existe propósito, equipo y voluntad.

Quiero hacer esto con nuestros trabajadores: con nuestros médicos, nuestras enfermeras, técnicos, jubilados, asegurados y con toda la ciudadanía. Porque, finalmente, el IPS no pertenece a una administración: el IPS pertenece a su gente. Y si al terminar nuestra gestión podemos decir que una persona esperó menos, que un medicamento llegó a tiempo, que una cirugía pudo realizarse, que un paciente del interior recibió la misma oportunidad que uno que vive en Asunción, que un trabajador volvió a sentirse orgulloso de esta institución y que la ciudadanía recuperó parte de su confianza en nosotros... entonces habremos cumplido nuestra misión.


5 de octubre de 2026

Muchas gracias