Jueves 24 de setiembre de 2026 - 08.59 horas
Cada 24 de setiembre se conmemora el Día Mundial del Cáncer de Tiroides, una fecha destinada a generar conciencia sobre esta enfermedad y a promover la consulta oportuna ante cambios en la región del cuello. Desde el Hospital de Especialidades Quirúrgicas IPS Ingavi se recuerda que detectar un nódulo tiroideo no significa necesariamente tener cáncer, ya que estas lesiones son frecuentes y, en la mayoría de los casos, son benignas.
La tiroides es una pequeña glándula ubicada en la parte anterior del cuello que produce hormonas fundamentales para el funcionamiento del organismo. En esta zona pueden aparecer nódulos que requieren una evaluación médica para determinar sus características y establecer si necesitan seguimiento, estudios adicionales o algún tratamiento.
La Dra. Rosa Vega, especialista en Endocrinología de la Unidad de Endocrinología y Diabetes del IPS Ingavi, señala que se debe consultar ante la aparición de un bulto o nódulo nuevo en la parte anterior del cuello, especialmente si aumenta de tamaño, así como frente al crecimiento rápido de una lesión ya conocida. También recomienda prestar atención a cambios persistentes en la voz o ronquera sin causa aparente, dificultad o molestias al tragar, sensación de presión en el cuello o dificultad para respirar y ganglios aumentados de tamaño en la región cervical.
La evaluación también adquiere especial importancia cuando existen antecedentes familiares de cáncer de tiroides, particularmente de determinados tipos hereditarios, o antecedentes de exposición a radiación en la cabeza o el cuello, especialmente durante la infancia.
El cáncer de tiroides puede no producir síntomas en sus primeras etapas y, en algunos casos, es detectado durante un examen físico o mediante una ecografía realizada por otro motivo. Por esta razón, ante un hallazgo en la región tiroidea, la valoración profesional permite determinar cuáles son las características de la lesión y qué conducta corresponde seguir.
El estudio comienza con la historia clínica y el examen físico. De acuerdo con cada caso, el especialista puede solicitar análisis de la función tiroidea y una ecografía de tiroides, considerada una herramienta fundamental para evaluar las características del nódulo. Según los resultados, puede indicarse seguimiento o una punción aspirativa con aguja fina.
No todos los nódulos necesitan una biopsia ni una cirugía. Actualmente, la conducta se determina de manera individualizada, considerando factores como el tamaño y las características ecográficas del nódulo, los antecedentes y los factores de riesgo de cada paciente.
La Dra. Vega explica que el abordaje actual busca evitar intervenciones innecesarias en lesiones pequeñas y de bajo riesgo. En determinados pacientes puede indicarse una estrategia de vigilancia activa, con controles periódicos. En cambio, los casos de mayor riesgo o con características más agresivas cuentan hoy con nuevas alternativas de tratamiento, que incluyen cirugía, yodo radiactivo y drogas oncológicas cada vez más modernas. No todos los nódulos mayores de uno, dos o tres centímetros se operan de forma automática.
En términos generales, los tipos más frecuentes de cáncer de tiroides presentan un pronóstico favorable cuando son diagnosticados y tratados adecuadamente. Los avances en el diagnóstico y tratamiento también permiten definir con mayor precisión qué pacientes requieren cirugía, cuáles pueden permanecer bajo seguimiento y qué alternativas terapéuticas son necesarias en cada caso.
El mensaje para la población es claro: un nódulo tiroideo no debe generar alarma, pero tampoco debe ser ignorado. Conocer los cambios en la región del cuello y consultar oportunamente permite realizar una evaluación adecuada y tomar decisiones de acuerdo con las características de cada paciente.
Ante la aparición de un bulto en el cuello, cambios persistentes en la voz, dificultad para tragar, sensación de presión o ganglios cervicales aumentados, se recomienda consultar con un profesional de salud.

