

Martes 8 de setiembre de 2026 - 10.58 horas
Cada 9 de septiembre se conmemora el Día Mundial de Concientización sobre el Trastorno del Espectro Alcohólico Fetal (TEAF), una fecha que busca generar conciencia sobre una problemática que todavía suele minimizarse: el consumo de alcohol durante el embarazo.
“Una copita no le va a hacer nada” o “Es solo vino o cerveza” son frases que pueden escucharse en reuniones familiares, celebraciones e incluso baby showers. Sin embargo, este tipo de afirmaciones puede transmitir una falsa sensación de seguridad.
“La experiencia de una persona no permite determinar qué cantidad de alcohol puede considerarse segura para todas las embarazadas. Por ello, conocer los riesgos y contar con información basada en evidencia es fundamental para proteger la salud materna y el desarrollo del bebé” destacó la Lic. Gloria Benítez, nutricionista y encargada del Programa de Lactancia Materna del Departamento de Programas de Salud.
¿Qué son los Trastornos del Espectro Alcohólico Fetal?
“Los Trastornos del Espectro Alcohólico Fetal (TEAF) comprenden diferentes alteraciones que pueden presentarse en personas que estuvieron expuestas al alcohol antes de nacer. No todas las personas afectadas presentan las mismas manifestaciones ni con la misma intensidad” explicó la Lic. Benítez.
Entre las posibles consecuencias se encuentran:
- Dificultades en el crecimiento.
- Alteraciones del sistema nervioso.
- Problemas de coordinación, atención y memoria.
- Dificultades de aprendizaje.
- Problemas de razonamiento y juicio.
- Retrasos del lenguaje.
- Alteraciones conductuales.
La especialista señaló que la evidencia científica disponible no ha establecido una cantidad de alcohol durante el embarazo que pueda garantizarse como segura.
¿Qué ocurre cuando una embarazada consume alcohol?
Cuando una mujer embarazada consume cerveza, vino, sidra, champán, espumante u otra bebida alcohólica, el alcohol pasa a su sangre y atraviesa la placenta, por lo que el bebé en desarrollo también queda expuesto.
“El alcohol puede afectar el desarrollo fetal y, especialmente, el sistema nervioso y el cerebro. El organismo del bebé en desarrollo todavía no tiene la misma capacidad que un adulto para procesar el alcohol. Además, durante el embarazo se forman y maduran órganos y tejidos, particularmente el sistema nervioso y el cerebro” recalcó.
“La evidencia científica no ha podido establecer una cantidad de alcohol que pueda considerarse segura durante el embarazo. Tampoco existe un trimestre en el que pueda afirmarse que beber alcohol sea seguro. El riesgo tampoco depende de que se trate de cerveza, vino o una bebida destilada. El alcohol es alcohol, independientemente del tipo de bebida que lo contenga. Por esta razón, la recomendación durante el embarazo es no consumir bebidas alcohólicas” instó la profesional.
“Pero yo tomé y mi hijo nació bien”
Según la Lic. Benítez, esta es una de las frases que pueden generar una falsa percepción de seguridad. La exposición prenatal al alcohol no necesariamente produce las mismas consecuencias en todos los bebés. Los efectos pueden estar relacionados con factores como la cantidad consumida, la frecuencia y el momento del embarazo en que ocurrió la exposición, además de otras características individuales.
Por ello, dos embarazos en los que existió exposición al alcohol pueden tener resultados diferentes. Además, los efectos no siempre son visibles al momento del nacimiento.
“Un bebé puede nacer con un peso y una apariencia aparentemente normales y, años después, presentar dificultades relacionadas con la atención, la memoria, el aprendizaje, el lenguaje, el control de impulsos, la planificación o la conducta. Esto significa que observar a un niño y afirmar que “nació sano” no permite demostrar que una determinada cantidad de alcohol haya sido segura durante el embarazo”.
¿Qué pasa si una mujer consumió alcohol antes de saber que estaba embarazada?
El consumo de alcohol antes de conocer el embarazo puede ocurrir, especialmente durante las primeras semanas de gestación.
“Haber consumido alcohol antes de conocer el embarazo no permite determinar automáticamente si existirán o no consecuencias” señaló la profesional.
Ante esta situación, la recomendación es suspender el consumo desde el momento en que se conoce el embarazo y comunicarlo durante el control prenatal. Si es posible, se debe informar al profesional de salud aproximadamente qué cantidad de alcohol se consumió y con qué frecuencia.
“Dejar de consumir alcohol en cualquier momento del embarazo evita nuevas exposiciones y constituye una medida beneficiosa para la salud materna y fetal” indicó.
Información que ayuda a prevenir
Hablar sobre el consumo de alcohol durante el embarazo y la lactancia requiere información clara, precisa y basada en evidencia.
“No se trata de juzgar decisiones anteriores, sino de brindar a las mujeres y sus familias herramientas que les permitan tomar decisiones informadas y proteger la salud materna e infantil. Informarnos también es una forma de prevenir” concluyó la Lic. Benítez.

