Lunes 7 de setiembre de 2026 - 14.26 horas
Unos 10.000 paraguayos sufren un accidente cerebrovascular cada año. El 90% de los casos se pueden prevenir, según especialista del IPS.
Un accidente cerebrovascular, ACV, es una emergencia médica que se produce cuando se interrumpe o disminuye el flujo de sangre al cerebro. Cada año, unos 10.000 paraguayos aproximadamente, sufren un ACV, según datos del Dr. Donoband Melgarejo, jefe del Servicio de Neurología del Hospital Central del IPS.
El especialista advirtió que el ACV es la complicación final de varios factores de riesgo que, en su mayoría, se pueden prevenir.
Los principales factores de riesgo
Entre las causas más comunes citó la hipertensión arterial. “Una persona con presión alta tiene cuatro veces más probabilidades de sufrir un ACV que una persona normal”, explicó.
A esto se suman:
- Diabetes
- Dislipidemia e hipercolesterolemia
- Obesidad
- Sedentarismo
- Estrés crónico
- Tabaquismo y consumo excesivo de alcohol
Melgarejo también mencionó causas menos frecuentes como problemas genéticos y trastornos de la coagulación. Aclaró que la única bebida alcohólica permitida con moderación es “una copa de vino tinto al día”.
Los hombres mayores de 45 años son el grupo con mayor propensión a sufrir un ACV.
Las 3 señales de alerta en las primeras 4 horas y media
El tiempo es clave. El Dr. Melgarejo explicó que se cuenta con una “ventana” de 4 horas y media desde el inicio de los síntomas para recibir atención y evitar secuelas irreversibles.
“Antes de las cuatro horas y media las posibilidades de recuperación son fantásticas. Después ya depende del organismo y lo dañado no se recupera”, señaló.
Los 3 síntomas principales a los que hay que prestar atención son:
1. Debilidad súbita en un brazo o una pierna, de un solo lado del cuerpo. Raramente en ambos miembros, lo común es en uno de los lados.
2. Dificultad para hablar o habla confusa.
3. Desvío de la comisura de los labios.
“Con estos tres signos podemos detectar el 70% de los ACV y llegar a tiempo al hospital”, afirmó.
Otros síntomas de alerta, aunque menos específicos, son el mareo brusco, desequilibrio y visión doble o pérdida de la visión.
La prevención empieza en la infancia
Para el neurólogo, la prevención debe ser integral y comenzar desde niños con buena alimentación, educación nutricional y actividad física.
Recomendó además un control médico anual que incluya: control de peso, medición de la presión arterial y análisis de laboratorio.
“Esa es la forma más indicada de prevenir. El 90 por ciento de los ACV se pueden prevenir”, concluyó.

