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Cuidar la higiene es cuidar la salud: hábitos que nos acompañan toda la vida

Jueves 3 de setiembre de 2026 - 11.26 horas


La higiene un hábito cotidiano que protege la salud durante toda la vida, es mucho más que mantener limpio nuestro cuerpo. Es un conjunto de hábitos, cuidados y prácticas que permiten proteger la salud individual y colectiva, prevenir enfermedades y favorecer una mejor calidad de vida.


El Día Mundial de la Higiene, que se conmemora cada 3 de septiembre, constituye una oportunidad para recordar que acciones tan sencillas como lavarse correctamente las manos, mantener una adecuada higiene bucal, manipular los alimentos de manera segura o conservar limpios los ambientes pueden tener un enorme impacto sobre nuestra salud.

“La higiene comienza en el hogar, pero continúa en la escuela, el trabajo, los establecimientos de salud, los espacios públicos y en cada lugar donde desarrollamos nuestras actividades cotidianas. Además, debe acompañarnos durante todas las etapas de la vida” señaló la Dra. Alma Núñez, especialista en Medicina Familiar y Geriatría del Departamento de Programas de Salud.

Una buena higiene ayuda a reducir la transmisión de microorganismos, prevenir infecciones y mantener el bienestar físico, psicológico y social.

“No se trata de vivir en un ambiente completamente libre de microorganismos sino de adoptar hábitos adecuados y sostenibles que reduzcan los riesgos para nuestra salud” instó la profesional.

¿Cuáles son las principales formas de higiene?
1. Higiene de las manos: 
Las manos son una de las principales vías de transmisión de microorganismos. Debemos lavarlas con agua y jabón, especialmente:

  • Antes de preparar o consumir alimentos.
  • Después de utilizar el baño.
  • Después de cambiar pañales.
  • Después de toser, estornudar o sonarse la nariz.
  • Después de tocar basura.
  • Al regresar de lugares públicos.
  • Antes y después de atender a una persona enferma.
  • Después de tocar animales o sus desechos.

Cuando no hay agua y jabón disponibles, puede utilizarse una solución de higiene de manos con base en alcohol adecuada para este fin. Un correcto lavado de manos debe incluir palmas, dorso, entre los dedos, pulgares, puntas de los dedos y muñecas.

2. Higiene corporal: 
El baño y la limpieza corporal permiten retirar el sudor, la suciedad y los microorganismos que se acumulan en la piel a lo largo del día.

  • Para mantener una adecuada higiene corporal se recomienda:
  • Realizar una higiene corporal regular.
  • Prestar especial atención a axilas, pies, pliegues y zona genital.
  • Utilizar productos adecuados para cada tipo de piel.
  • Secar correctamente el cuerpo, especialmente los pliegues.
  • Cambiar regularmente la ropa interior y las prendas que están en contacto directo con la piel.
  • Mantener las uñas limpias y cortas.

“La higiene íntima debe realizarse de manera suave, evitando productos irritantes o prácticas excesivas que puedan alterar las defensas naturales de la zona genital” explicó la Dra. Núñez.

3. Higiene bucal: 
La salud bucal forma parte integral de la salud general. Mantener una adecuada higiene permite prevenir diferentes problemas y conservar una boca saludable.

Entre las principales recomendaciones se encuentran:

  • Cepillarse los dientes al menos tres veces al día, en especial por las noches utilizando pasta dental con flúor.
  • Limpiar adecuadamente todas las superficies dentales.
  • Limpiar la lengua.
  • Utilizar hilo dental u otros elementos de higiene interdental cuando estén indicados.
  • Reducir el consumo frecuente de azúcares.
  • Realizar controles odontológicos periódicos.

“Una higiene bucal deficiente puede favorecer la aparición de caries, enfermedad periodontal, dolor, pérdida de piezas dentarias y dificultades para alimentarse” advirtió la profesional.
4. Higiene de los alimentos: 
Una alimentación saludable también implica consumir alimentos seguros. La correcta manipulación, preparación y conservación de los alimentos son fundamentales para prevenir enfermedades.

Entre las principales medidas se destacan:

  • Limpiar: lavar las manos, utensilios y superficies.
  • Separar: evitar el contacto entre alimentos crudos y cocidos.
  • Cocinar: alcanzar una cocción adecuada.
  • Refrigerar: conservar correctamente los alimentos que necesitan frío.

Según la especialista, estas medidas ayudan a prevenir enfermedades transmitidas por alimentos que pueden provocar diarrea, vómitos, fiebre y complicaciones especialmente graves en niños pequeños, adultos mayores y personas vulnerables.

5. Higiene ambiental: 
El ambiente en el que vivimos también influye directamente sobre nuestra salud. Mantener espacios limpios, ventilados y seguros contribuye a disminuir diferentes riesgos infecciosos y ambientales.

  • Mantener limpios los hogares y lugares de trabajo.
  • Eliminar correctamente los residuos.
  • Evitar la acumulación de agua estancada.
  • Mantener una adecuada ventilación.
  • Cuidar la calidad del agua.
  • Controlar insectos y otros vectores.
  • Mantener limpios baños y cocinas.

“Un ambiente limpio y saludable contribuye a disminuir diversos riesgos infecciosos y ambientales”, resaltó la Dra. Núñez, del Departamento de Programas de Salud, dependiente de la Dirección de Medicina Preventiva y Programas de Salud del IPS.

Hábitos que protegen a todas las edades
“La higiene no debe entenderse como una acción aislada sino como parte de un estilo de vida saludable. Desde la infancia hasta la adultez y la vejez, incorporar prácticas adecuadas de higiene permite prevenir enfermedades, proteger a quienes nos rodean y contribuir al bienestar de toda la comunidad”.

Cuidar la higiene todos los días es una forma sencilla y efectiva de cuidar nuestra salud durante toda la vida.