Viernes 21 de agosto de 2026 - 12.11 horas
El contacto piel a piel y el apego precoz forman parte de las prácticas que favorecen el inicio y la protección de la lactancia materna.
“Apenas nace el bebé, siempre que las condiciones de salud de la madre y del recién nacido lo permitan, se promueve el contacto piel a piel inmediato y continuo. El recién nacido es colocado sobre el pecho de su madre, se seca su cuerpo (evitando secar sus manos) y se procura que permanezca junto a ella durante al menos una hora o el tiempo que ambos necesiten” explicó la Dra. Carolina Brítez, jefa del Centro de Lactancia Materna Tipo B del Servicio de Neonatología del Hospital Central.
“Este contacto temprano permite que el bebé se adapte progresivamente a la vida fuera del útero y, en muchos casos, inicie el amamantamiento de manera espontánea, siguiendo sus propios reflejos y señales de hambre. El personal de salud acompaña este proceso y brinda asistencia cuando es necesaria”.
“El apego precoz también favorece la adaptación del recién nacido, contribuye al mantenimiento de su temperatura y estabilidad fisiológica y fortalece el vínculo afectivo entre la madre y su bebé. Para la madre, este momento puede promover la relajación y fortalecer la conexión emocional con su hijo”, señaló la Dra. Brítez.
Porque el primer abrazo también alimenta
“Allí donde el apego precoz y la lactancia materna son protegidos, florecen familias más fuertes, bebés más seguros y generaciones que aprenden desde el comienzo que el amor también puede alimentar, proteger y transformar vidas” añadió la profesional.
“La primera caricia después del nacimiento representa mucho más que un gesto de afecto. Es el comienzo de un vínculo, un momento de encuentro y una oportunidad para acompañar la adaptación del recién nacido y favorecer el inicio de la lactancia materna” destacó.
Aunque ese instante no será un recuerdo consciente para el bebé, las experiencias y los cuidados que recibe desde sus primeros minutos de vida forman parte de las bases para su bienestar y desarrollo.
Por ello, desde el IPS se promueve esta práctica como parte de una atención humanizada y centrada en la madre y el recién nacido, en el marco de las acciones institucionales de promoción, protección y apoyo a la lactancia materna.
El contacto piel a piel no solo beneficia al recién nacido. También puede generar beneficios para la madre al favorecer el vínculo afectivo, promover un ambiente de calma y facilitar el inicio de la lactancia materna.
De esta manera, los primeros minutos después del nacimiento se convierten en una oportunidad para acompañar tanto a la madre como al bebé en el comienzo de esta nueva etapa.

