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Bajar de peso sin perder músculo, el gran desafío en el tratamiento de la obesidad

Lunes 3 de agosto de 2026 - 12.15 horas


Los medicamentos basados en incretinas, como la semaglutida, la liraglutida y la tirzepatida, han marcado un importante avance en el tratamiento farmacológico de la obesidad debido a su eficacia para reducir el peso corporal. Sin embargo, la Dra. Dorys Brítez, médica nutrióloga e integrante de la Unidad de Nutrición del Hospital Central, destaca que el éxito del tratamiento no debe medirse únicamente por los kilos perdidos.


La especialista explica que durante la pérdida de peso no solo disminuye la grasa corporal, sino que también puede reducirse la masa magra, que incluye músculos, agua y otros tejidos. Por ello, el objetivo debe ser disminuir la grasa preservando la masa muscular y la función física.

La Dra. Brítez aclara que la pérdida de masa muscular no es un efecto exclusivo de estos medicamentos, sino que también puede presentarse con dietas u otras estrategias para bajar de peso. Lo importante es implementar medidas que permitan proteger la composición corporal durante el tratamiento.

Uno de los pilares fundamentales es asegurar una adecuada ingesta de proteínas de buena calidad. Debido a que estos tratamientos disminuyen el apetito, algunas personas consumen menos alimentos y reducen significativamente el aporte proteico, por lo que la alimentación debe planificarse de manera individualizada.

La especialista también enfatiza la importancia del entrenamiento de fuerza. La evidencia científica demuestra que combinar el tratamiento farmacológico con ejercicios de resistencia y una alimentación rica en proteínas contribuye a preservar la masa muscular durante el descenso de peso.

Otro aspecto clave es evitar una pérdida de peso demasiado rápida. Una restricción calórica excesiva, sumada a un bajo consumo de proteínas y poca actividad física, incrementa el riesgo de perder masa magra. Por ello, el tratamiento debe desarrollarse de forma gradual y personalizada.

Asimismo, la médica recomienda no centrarse únicamente en el número que muestra la balanza. El seguimiento debe incluir indicadores como la masa muscular, el porcentaje de grasa corporal, la fuerza, el rendimiento físico, la hidratación y la calidad de la alimentación.

Las herramientas para evaluar la composición corporal permiten conocer con mayor precisión qué tipo de tejido se está perdiendo durante el tratamiento, facilitando decisiones clínicas orientadas a preservar la salud y la funcionalidad del paciente.

La Dra. Dorys Brítez concluye que el abordaje moderno de la obesidad debe enfocarse en reducir principalmente la grasa corporal, preservando la masa muscular mediante una alimentación adecuada, ejercicio de fuerza y un seguimiento nutricional individualizado, con el objetivo de lograr resultados sostenibles y mejorar la calidad de vida de los pacientes.