Miércoles 15 de julio de 2026 - 08.30 horas
Durante el invierno, el riesgo de sufrir caídas aumenta significativamente para los adultos mayores. Los días más cortos reducen la luz natural y las bajas temperaturas o la humedad matutina pueden volver inestables las superficies.
Según la Dra. Alma Núñez, especialista en Medicina Familiar y en Geriatría del departamento de Programas de Salud del IPS: “Una caída a esta edad puede comprometer seriamente la autonomía, por lo que la prevención es nuestra mejor aliada”.
A continuación, la profesional nos brinda una guía práctica con medidas claves para adaptar el entorno y las rutinas:
1. Calzado adecuado: La base de la estabilidad
El uso de un calzado incorrecto como zapatos con tacón o suelas gastadas son una de las causas más frecuentes de tropiezos.
¿Cómo debe ser el calzado ideal?: Tanto dentro como fuera de casa, se deben usar zapatos cerrados que sujeten bien el pie. La suela debe ser de goma gruesa, antideslizante y con buen agarre para evitar resbalones. Se debe evitar caminar en medias o pantuflas flojas.
2. Buena iluminación: Ver bien para pisar firme
Con el invierno, oscurece más temprano y las mañanas suelen ser más grises. La falta de luz dificulta identificar desniveles u objetos en el camino.
Consejos para el hogar: Asegúrate de que los pasillos, entradas y escaleras estén perfectamente iluminados. Coloca luces de noche automáticas o de encendido fácil en el trayecto desde el dormitorio hasta el baño. Esto evita que el adulto mayor camine a oscuras si necesita levantarse durante la noche.
3. Evitar superficies resbaladizas y húmedas
La humedad del ambiente, el rocío matutino o los pisos recién lavados representan un peligro invisible, pero muy alto.
En el baño coloca alfombras de goma antideslizantes tanto dentro como fuera de la ducha. Si es posible, instala barras de apoyo firmes en las paredes.
En el resto de la casa: Retira las alfombras pequeñas o decorativas que no estén aseguradas al piso, ya que suelen arrugarse y causar tropiezos.
En caso de salir a los patios, veredas o accesos exteriores durante el frío de la mañana y éstos se encuentran húmedos. La profesional aconseja esperar a que se sequen antes de transitarlos o solicitar ayuda para caminar por ellos.
4. Mantenerse en movimiento
El frío a veces invita al sedentarismo. Sin embargo, la inactividad debilita los músculos y reduce el equilibrio.
La recomendación es siempre fomentar caminatas breves dentro de la casa o ejercicios ligeros de estiramiento y fortalecimiento siempre supervisados, puesto que ayudan a mantener la masa muscular y la agilidad necesarias para reaccionar ante un resbalón.
A su vez, la Dra. Núñez recomienda:
- Mantener los espacios comunes libres de cables sueltos, juguetes u objetos decorativos en el suelo
- Crear un entorno despejado es el paso más sencillo para garantizar un invierno tranquilo y libre de accidentes.
- Y no olvidar la buena hidratación, control de las medicaciones y los chequeos médicos.

