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Horario unificado y menor luz natural: qué efectos puede tener en el estado de ánimo durante el invierno

Horario unificado y menor luz natural: qué efectos puede tener en el estado de ánimo durante el invierno

Viernes 10 de julio de 2026 - 10.36 horas


La permanencia del horario de verano durante todo el año hace que, en invierno, muchas personas inicien su jornada con escasa luz natural. Especialista del Hospital de Especialidades Quirúrgicas IPS Ingavi explica cómo esta situación, sumada a los cambios propios de la estación, puede influir en el estado de ánimo y ofrecen recomendaciones para prevenir el malestar emocional.


La unificación del horario en Paraguay, que desde este año mantiene vigente el horario de verano durante todo el año, modificó la rutina de muchas personas durante el invierno. En esta época, gran parte de la población comienza sus actividades cuando todavía es de noche o con muy poca luz natural, una condición que, junto con las bajas temperaturas y los cambios de hábitos, puede afectar el bienestar emocional.

La licenciada Liz Aguiar, psicóloga del IPS Ingavi, señaló que durante estos meses es frecuente que algunas personas refieran mayor cansancio, menor energía, desánimo o deseos de permanecer en casa. Aclaró que estos cambios no siempre representan un trastorno de salud mental, aunque en personas con mayor predisposición pueden favorecer la aparición o el empeoramiento de síntomas depresivos.

La profesional explicó que existe un cuadro reconocido por la comunidad científica denominado Trastorno Afectivo Estacional (TAE), un tipo de depresión asociado a la disminución de la exposición a la luz natural, cuyos síntomas pueden incluir tristeza persistente, pérdida de interés en las actividades habituales, falta de energía, mayor necesidad de dormir, cambios en el apetito, dificultad para concentrarse e irritabilidad.

Aguiar indicó que la luz solar desempeña un papel importante en la regulación del reloj biológico y en procesos relacionados con el estado de ánimo y el sueño. Por ello, cuando la exposición a la luz natural disminuye —como ocurre en invierno, especialmente con jornadas que comienzan antes del amanecer— algunas personas pueden experimentar mayor somnolencia, cansancio o una menor motivación para realizar sus actividades.

A este escenario se suman otros cambios propios del invierno, como la reducción de la actividad física, menos tiempo al aire libre, menor interacción social y modificaciones en los hábitos de descanso y alimentación, factores que también pueden repercutir en la salud mental.

Desde el IPS Ingavi recomiendan aprovechar al máximo la luz natural durante el día, mantener horarios regulares de sueño, realizar actividad física, sostener el contacto con familiares y amigos, llevar una alimentación equilibrada y reservar tiempo para actividades recreativas. Asimismo, recuerdan la importancia de consultar con un profesional cuando la tristeza, la falta de energía o la pérdida de interés persisten por más de dos semanas o interfieren con la vida cotidiana.

Los especialistas resaltan que el cambio de horario, por sí solo, no provoca depresión, pero puede convertirse en un factor que contribuya al malestar emocional en personas vulnerables. Por ello, enfatizan que reconocer los síntomas y buscar ayuda de manera oportuna forma parte del cuidado integral de la salud.