
Jueves 3 de julio de 2026 - 11.00 horas
Con la llegada de las bajas temperaturas, muchas personas mayores reducen de forma involuntaria su consumo de agua porque disminuye la sensación de sed. Esta situación puede favorecer la deshidratación y provocar complicaciones que afectan su bienestar y calidad de vida. La Dra. Patricia Calderini, especialista en Geriatría del Hospital de Especialidades Quirúrgicas IPS Ingavi, destaca que la hidratación debe mantenerse durante todo el año, incluso cuando no exista sensación de sed.
La especialista explica que la recomendación general es consumir alrededor de 35 mililitros de agua por kilogramo de peso al día, lo que equivale aproximadamente a 2,1 litros para una persona de 60 kilogramos. En adultos mayores con obesidad o de mayor talla, la cantidad puede ser superior, siempre que no presenten enfermedades cardíacas o renales que requieran restringir la ingesta de líquidos. En esos casos, el consumo debe ajustarse a la indicación médica. También aconseja concentrar la mayor parte de la ingesta durante el día para disminuir el riesgo de caídas ocasionadas por levantarse a orinar durante la noche.
El agua es fundamental para el correcto funcionamiento del organismo, ya que favorece la circulación, el tránsito intestinal, la hidratación de la piel y múltiples funciones metabólicas. Su déficit puede ocasionar estreñimiento, resequedad y picazón de la piel, además de agravar la deshidratación durante cuadros respiratorios o en pacientes que utilizan medicamentos diuréticos, situaciones en las que el organismo pierde una mayor cantidad de líquidos.
Entre los primeros signos de deshidratación se encuentran la boca seca, los mareos, el cansancio intenso y una orina más concentrada y oscura. Cuando el cuadro es más severo pueden presentarse confusión, calambres, disminución importante de la cantidad de orina, palpitaciones o dificultad para respirar, por lo que es fundamental consultar oportunamente. En personas sin contraindicaciones médicas, las soluciones con electrolitos pueden ayudar a reponer líquidos; sin embargo, quienes padecen hipertensión arterial deben utilizarlas únicamente bajo indicación profesional debido a su contenido de sodio.
La Dra. Calderini también recuerda que el mate y el tereré no reemplazan el consumo de agua. La mateína tiene un efecto diurético y puede disminuir la hidratación, además de generar una sensación de saciedad que reduce la ingesta de líquidos. Asimismo, el consumo de mate a temperaturas muy elevadas puede irritar las mucosas de la boca y el esófago, por lo que recomienda consumirlo con moderación, utilizar agua a una temperatura adecuada y lavar varias veces la yerba para disminuir la concentración de sus componentes estimulantes. No obstante, destaca el valor social de compartir esta bebida, ya que favorece el bienestar emocional.
Como apoyo para crear el hábito de hidratarse, la especialista recomienda utilizar recipientes graduados o recordatorios mediante relojes inteligentes, asistentes virtuales, calendarios digitales o botellas inteligentes, con el acompañamiento de familiares o cuidadores cuando sea necesario. Mantener una adecuada hidratación, aun cuando no exista sensación de sed, es una medida sencilla que ayuda a prevenir complicaciones y favorece un envejecimiento saludable durante el invierno.

