
Lunes 27 de abril 2026 - 09.24 hs.
Según la Lic. Guadalupe Domínguez, psicopedagoga en el Aula Hospitalaria del Hospital Central, “La dislexia es una dificultad específica del aprendizaje que afecta la lectura, la escritura y la ortografía”.
“Actualmente se ve mucho ese tipo de condiciones y uno de los factores muy frecuentes es el uso de celulares debido a que el niño ya no tiene una estimulación visomotora, la cual le dificulta mirar la pizarra, copiar y también razonar lo que está copiando. Por lo tanto no lee”.
“No es un problema de inteligencia, ya que el niño puede tener un buen coeficiente intelectual, pero se le dificulta leer, escribir y, en consecuencia, no entiende lo que lee ni lo que escribe” resaltó.
“La dislexia no tiene relación con la inteligencia. Los niños pueden ser perfectamente capaces de realizar proyectos, ser creativos y brillantes, pero procesan el lenguaje escrito de manera distinta”.
La profesional también destacó que desde temprana edad algunos niños presentan dificultades como la dificultad auditiva y la dificultad visual comúnmente relacionada con el uso del celular. Casos que inclusive los padres no identifican hasta llegar a una consulta psicológica o psicopedagógica. Por consiguiente, no se dan cuenta de que el niño no veía bien el pizarrón y eso se manifiesta con lectura lenta o con errores, confundir letras o invertir. Es por eso que la lateralidad también es buena”.
“Es fundamental llevar a cabo tipos de juegos con los niños y trabajar desde la lateralidad. Por ejemplo, la letra N es hacia abajo y la U es hacia arriba, la B es un lado y la D es otro lado. Derecha, izquierda, arriba, abajo. Mediante esos juegos existe una gran posibilidad de que se vaya modificando la escritura y la posibilidad para comprender textos”.
“Hay niños quienes no comprenden lo que leen, inclusive los que tienen dificultad de lenguaje. Es decir, leen así como pronuncian y no entienden lo que leen. Por ello, el apoyo interdisciplinario es imprescindible con profesionales en Fonoaudiología, Otorrinolaringología con el estudio llamado Audiometría para saber si el niño está captando y decodificando el sonido que va de la mano con el lenguaje” explicó la Lic. Domínguez.
“Existen problemas para escribir correctamente las palabras. Cambian, omiten o aumentan una letra, lo que lleva a un esfuerzo excesivo al leer o al escribir. Es decir que el niño se esfuerza a tal punto que se cansa, no está motivado. Por lo tanto ellos pierden interés en el aprendizaje. O expresan su rechazo ante las tareas”.
Se debe tener en cuenta que los celulares te ahorran el proceso de escritura y de lectura. Brinda rapidez y facilidad, lo cual también dificulta el niño en el proceso al decir “No me sale, me frustro”, cuyo caso es derivado a la parte psicológica.
La base está en cómo el cerebro procesa los sonidos del lenguaje, el procesamiento del sonido del lenguaje hablado, lo que en psicología se llama procesamiento fonológico. Todas las letras tienen un sonido, al juntarlas y hacer una sílaba, se forman otros sonidos o un sonido específico que el niño no capta”.
Suelen acudir niños con una sospecha de dislexia, pero con las evaluaciones los profesionales son percatamos de que es un problema de audición y discriminación de la letra E que sí se puede trabajar con apoyo adecuado con ayuda de neurólogos, psicólogos, psicopedagogos, fonoaudiólogos, otorrinolaringólogos.
A su vez con acompañamiento docente mediante estrategias específicas, para que las personas con dislexia logren aprender a adaptarse y desarrollarse plenamente.
La dislexia no es una enfermedad
“Un detalle importante es que muchos niños o adultos con dislexia desarrollan habilidades fuertes en otras áreas como la creatividad, la intuición o el pensamiento visual. En lo que respecta a la creatividad, por ejemplo, el niño no quiere escribir porque capaz tenga alguna dificultad motora o de motricidad fina, pero él verbalmente es súper inteligente, lleno de conocimientos, pero presenta un cierto rechazo a escribir. Son factores que influyen en el desarrollo de ese niño. Por ello es importante conocer al paciente, al alumno y comprender que la dislexia que no es una enfermedad con tratamientos farmacológicos”.
“Es más bien una capacidad que hay que ir desarrollando con el niño e identificar plenamente qué es lo que le está afectando, ya sea el lenguaje, la visión, la discriminación auditiva, problemas de la zona orofacial.
¿Qué recomendaciones le daría a las escuelas?
“Primeramente, la captación de esos niños quienes tienen algunos de estos tipos de dificultades. La docente puede hablar con los padres, hacer una buena entrevista, derivar o agotar instancias en la escuela. Realizar una adecuación curricular si hace falta, buscar las estrategias, derivar con el psicopedagogo”.
¿Y a los padres?
“Incentivarlos a seguir un tratamiento integral para el niño, darles también técnicas de apoyo, Incluso en las escuelas se hace la adecuación curricular al niño y tienen materiales específicos para que los padres vayan aprendiendo también”. “Hay que incentivar mucho a la atención primaria, no esperar a que el niño esté en el cuarto o quinto grado y dar a conocer de que el niño nunca escribió, tampoco aprendió a leer porque tenemos casos así en consultorios, inclusive niños de 15 años quienes nunca leyeron ni escribieron que solamente pasaban de grado oralmente”.
“Entonces tenemos que incentivar la lectura, la descripción de imágenes de un cuento. Allí conocemos los colores, formas, tamaños, cantidad de personajes, acciones, la expresión corporal de los personajes y hacemos participar a los niños para que se vayan expresando. Es importante que el Paraguay crezca en ese sentido. Uno de los diagnósticos más comunes en Psicopedagogía es la dislexia, por eso es fundamental la consulta y el diagnóstico” finalizó.

