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Herpes labial en niños: síntomas, contagio y cuándo acudir al pediatra

Miércoles 15 de abril 2026 - 14.14 hs.


El herpes labial en niños es una molestia muy habitual que suele presentarse de manera recurrente. En los primeros años y durante la etapa preescolar abundan las experiencias nuevas, como el primer encuentro para jugar o el primer triciclo. 


No obstante, cerca de los 5 años podría aparecer por primera vez algo menos agradable: el primer episodio de herpes labial. El Dr. Ronald López, médico pediatra del Hospital de Especialidades Quirúrgicas IPS Ingavi, explica que esta patología es causada principalmente por el VHS-1 Virus Herpes Simple Tipo 1 y se transmite por contacto directo con lesiones o con saliva, a través de besos o utensilios compartidos.

¿Qué es el herpes labial?
El herpes labial, también llamado ampolla febril o herpes oral, se inicia con pequeñas ampollas que se forman alrededor de los labios y la boca. En ocasiones también aparecen en el mentón, las mejillas y la nariz. 

Tras algunos días, las ampollas suelen supurar y luego forman una costra. El cuadro se resuelve por completo en un plazo de una a dos semanas.

El pediatra indica que la fase clínica se presenta con fiebre alta, irritabilidad, odinofagia; dolor al tragar o rechazo alimentario, vesículas y úlceras dolorosas en labios, lengua y mucosa oral, además de adenopatías cervicales.

El especialista advierte a los padres sobre complicaciones poco frecuentes pero relevantes: deshidratación por dolor oral, sobreinfección bacteriana, herpes ocular considerado grave y encefalitis herpética rara pero crítica

Ante el cuadro, el profesional enfatiza que las medidas generales y el tratamiento incluyen acudir a consulta para que el niño sea evaluado, asegurar una hidratación adecuada, administrar analgesia, evitar alimentos ácidos o salados y mantener una higiene oral suave.

Recomendaciones para prevenir el contagio
El Dr. López aconseja a los padres no besar al niño si presentan lesiones activas y evitar compartir vasos, cubiertos y toallas. En cuanto al cuidado de las lesiones, recomienda no manipular las costras y mantener los labios hidratados y con respecto a la alimentación, sugiere preferir comidas frías y blandas, y evitar cítricos, salados y picantes.

Se debe consultarr de inmediato si el niño no ingiere líquidos ante riesgo de deshidratación o si presenta compromiso ocular como ojo rojo o dolor, somnolencia, convulsiones o fiebre persistente.

Para finalizar, el pediatra reitera que las medidas generales y el tratamiento adecuado requieren que el niño sea evaluado por un profesional en consultorio.