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Actividad física: clave para la prevención y la calidad de vida en todas las edades

Actividad física: clave para la prevención y la calidad de vida en todas las edades

Lunes 6 de abril 2026 - 14.58 hs.


Cada 6 de abril se conmemora el Día Mundial de la Actividad Física, una fecha que busca concienciar sobre la importancia de mantenerse activo para prevenir enfermedades y mejorar la calidad de vida. En ese contexto, el Dr. Koyi Sato, integrante del staff del Centro de Medicina Física y Rehabilitación (CESI) del IPS, brindó recomendaciones clave para iniciar o sostener la práctica de actividad física de manera segura.


“El primer paso para quienes no realizan actividad física y desean comenzar es hacerse un chequeo médico general completo”, señaló el especialista. En este sentido, remarcó la necesidad de evaluar niveles de colesterol, triglicéridos, glucemia, presión arterial, ritmo cardíaco y realizar estudios como el electrocardiograma, además de consultas en áreas como clínica médica y cardiología.

“El control de la función cardiovascular es fundamental en todas las edades, pero especialmente en adultos mayores o personas con enfermedades como hipertensión o diabetes”, explicó.

Asimismo, enfatizó que el inicio de la actividad física debe ser progresivo y supervisado: “Es importante contar con el acompañamiento de profesionales capacitados, evitando así lesiones por una mala práctica, especialmente en personas que nunca realizaron ejercicio”.

En el caso de disciplinas como el ciclismo, recomendó tener en cuenta aspectos técnicos: “El tamaño de la bicicleta debe ser acorde a la estatura, así como la altura del sillín y el manillar. También se deben considerar condiciones previas, como lesiones, por ejemplo, el síndrome del túnel carpiano, donde se deben adaptar los agarres y utilizar elementos como guantes acolchados”.

Para quienes ya realizan actividad física sin controles médicos previos, el Dr. Sato indicó: “Es fundamental volver al punto cero, hacerse un chequeo y definir objetivos claros, ya sea recreativos o deportivos”.

También hizo referencia a factores como el terreno y el equipamiento: “No es lo mismo correr en asfalto que en tierra; por eso es importante elegir el calzado adecuado y considerar dónde se realiza la actividad”.

Desde el enfoque de la rehabilitación, subrayó la importancia de detener la actividad ante una lesión: “El paciente debe hacer una pausa, realizar un diagnóstico correcto y respetar los tiempos de recuperación, que pueden variar desde un estirón muscular hasta lesiones más complejas como tendinitis, tendinosis o roturas fibrilares”.

El especialista también alentó a las personas con discapacidad a incorporarse a la práctica deportiva: “Existen espacios como la Secretaría Nacional de Deportes donde se promueven los deportes adaptados, fomentando la inclusión y el bienestar”.

En cuanto a los beneficios metabólicos, destacó que “la actividad física mejora la sensibilidad a la insulina, disminuyendo el riesgo de diabetes y favoreciendo la pérdida de peso, especialmente con ejercicios de fuerza y resistencia, que tienen mayor impacto en el gasto calórico”.

Además, indicó que la actividad física contribuye a la salud ósea: “Disminuye la osteopenia y la osteoporosis, mejora la calidad mineral de los huesos, aumenta la resistencia muscular y corrige la postura”.

En pacientes con artrosis, recomendó mantenerse activos: “La movilidad es clave para evitar el avance de la enfermedad; el sedentarismo acelera el deterioro articular”.

Finalmente, resaltó el impacto positivo en adultos mayores: “Mejora la calidad de vida, el estado de ánimo, la independencia y la funcionalidad en las actividades diarias. La actividad física no tiene edad, es importante en todas las etapas de la vida”.