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Conducta alimentaria y emociones: un vínculo que impacta en la salud integral

Conducta alimentaria y emociones: un vínculo que impacta en la salud integral

Viernes 20 de marzo 2026 - 13.44 hs. 


La manera en que las personas se alimentan no responde únicamente a una necesidad biológica. Factores como el estrés, la ansiedad y los hábitos adquiridos a lo largo de la vida influyen directamente en la conducta alimentaria. Comprender esta relación permite abordar de forma más efectiva distintos problemas vinculados al bienestar físico y emocional.


La Dra. Dorys Britez, nutrióloga de la Unidad de Nutrición del Hospital Central, explicó que “muchas veces comemos no por hambre real, sino como una forma de responder a emociones intensas como el estrés o la ansiedad. En esos momentos, el cuerpo busca alivio rápido y suele inclinarse por alimentos ricos en azúcar o grasa, que generan placer momentáneo”.

En este sentido, la profesional señaló que este tipo de respuesta puede generar un círculo repetitivo: “ese alivio es pasajero, y luego aparece nuevamente el malestar, lo que puede llevar a una ingesta impulsiva constante si no se identifican las causas emocionales de fondo”.

Por otra parte, advirtió sobre los efectos de las dietas excesivamente restrictivas. “Cuando no están bien planificadas, pueden provocar irritabilidad, fatiga y dificultades en la concentración. El cuerpo necesita energía y nutrientes para funcionar correctamente, y la privación constante no solo afecta lo físico, sino también lo emocional”, indicó.

Asimismo, la Dra. Britez destacó que la relación con la comida también se construye desde edades tempranas. “Desde la infancia, muchas veces asociamos los alimentos con premios, consuelo o afecto. Esto puede hacer que, en la vida adulta, recurramos a la comida como una forma de gestionar emociones, más allá de las necesidades fisiológicas”, explicó.

Finalmente, enfatizó la importancia de promover una alimentación consciente: “es fundamental aprender a reconocer las señales del cuerpo, diferenciar el hambre física del emocional y construir una relación equilibrada con la comida. Esto no solo mejora la salud nutricional, sino también el bienestar mental”.

Desde el Servicio de Nutrición del Hospital Central, recomiendan adoptar hábitos alimentarios basados en el equilibrio, la flexibilidad y la educación nutricional, como pilares clave para una mejor calidad de vida.