

Viernes 6 de marzo 2026 - 14.27 hs.
“La diabetes y la presión alta pueden ocasionar daños graves a los riñones. Sin embargo existen formas de prevenirlo” comentó la Lic. Claudia Ayala, nutricionista del Departamento de Programas de Salud y especialista en Salud pública, educadora en diabetes y Nutrición laboral.
¿Qué son los riñones?
“Los riñones son órganos vitales que filtran la sangre, eliminan desechos y regulan el equilibrio de líquidos y minerales en el cuerpo. Estos órganos son dos”.
¿Cómo afecta la diabetes y la presión alta a tus riñones?
La diabetes y la presión alta pueden dañar tus riñones porque:
- El exceso de azúcar en la sangre daña las paredes de los vasos sanguíneos.
- Los riñones trabajan más duro para filtrar el azúcar, lo que los sobrecarga.
- La presión alta obliga a los riñones a esforzarse para un buen funcionamiento, lo que los daña con el tiempo.
¿Qué otros factores pueden dañar tus riñones?
El exceso de peso puede causar inflamación crónica en el cuerpo. Puede dañar los tejidos renales y reducir la función renal. Además, el exceso de peso es un factor de riesgo para desarrollar diabetes y presión alta aumentando el riesgo de daño renal.
“Asimismo, la inflamación crónica causada por el exceso de peso puede llevar a una mayor resistencia a la insulina, lo que desencadena diabetes tipo 2. A su vez, el sobrepeso u obesidad pueden aumentar la presión arterial dañando los riñones” explicó la profesional.
Signos de alarma a tener en cuenta:
- Orina espumosa.
- Dolor en la espalda baja o en el costado.
- Hinchazón en las piernas, tobillos o pies.
- Fatiga o debilidad.
- Pérdida de apetito.
- Náuseas o vómitos.
- Sabor metálico en la boca.
Fomentando la alimentación saludable
Con respecto a los tratamientos para los pacientes con estas patologías de base, la Lic. Ayala cita ejemplos de comidas saludables.
- Desayuno: Huevos revueltos con espinaca y queso Paraguay, cocinados con grasa de cerdo, manteca de origen animal o aceite de coco, acompañado de una taza de café o té sin azúcar.
- Media mañana: Yogur griego natural con frutas frescas (naranja, manzana).
- Almuerzo: Pollo al horno con ensalada de lechuga, tomate y zanahoria. También se puede consumir una porción de arroz integral.
- Merienda: Queso Paraguay con galletitas integrales y una pera.
- Cena: Pescado acompañado de una ensalada de espinaca.
¿Qué puedes hacer para cuidar tus riñones?
Consumir alimentos saludables como:
- Frutas: guayaba, naranja, limón, frutilla, arándanos, mora, manzana, pera, durazno.
- Verduras: espinaca, brócoli, zanahoria, zapallo, calabaza, zucchini.
- Proteínas de alto valor biológico: pollo, pescado (surubí, dorado, pacú), carne roja magra.
- Granos integrales: arroz integral, quinoa, pan de masa madre.
- Lácteos: leche entera, yogur natural o griego, queso Paraguay.
- Beber agua según tus necesidades: Si pesas menos de 100 kg, toma por lo menos 2-3 litros de agua al día (8-12 vasos); Si pesas 100 kg o más, toma al menos 3 litros de agua al día.
- Hacer ejercicio moderado 3-4 veces a la semana (caminata, activa tus músculos con peso, natación, ciclismo, etc.).
- Reducir el tiempo de inactividad (televisión, computadora, aparatos celulares, etc.).
- Dormir al menos 6 a 8 horas cada noche para ayudar a tu cuerpo a recuperarse.
- Exponerse al sol durante 10-15 minutos al día, sin protector solar, para obtener vitamina D (En los horarios recomendados como las primeras horas de la mañana o últimas horas de la tarde).
- No usar el celular al menos 2 horas antes de acostarte a dormir, ya que la luz azul que emite puede interferir con tu sueño.
Qué alimentos debes evitar
- Alimentos procesados: comidas rápidas, snacks.
- Azúcares añadidos: gaseosas, azúcares, dulces.
- Embutidos.
- Jugos: No se recomienda en caja ni las frutas naturales.
- Margarina.
- Aceites refinados de origen vegetal.
- Frituras.
- Recalentados.
Recomendaciones: ¡Cuidá tus riñones!
La Lic. Claudia Ayala insta a que “La salud no se mide por la cantidad de comida sino por la calidad”.
Destacó la importancia de cuidar los riñones, comer sano, beber agua y consultar con un nutricionista quien guíe el proceso de cambio de hábitos para lograr una alimentación saludable y personalizada.
“Para mí la clave de la salud es la prevención y la educación” señaló.

