

Viernes 6 de marzo 2026 - 13.50 hs.
La Dra. Rosa Vega, endocrinóloga del Hospital Central del IPS Ingavi, aclara que no hay rebote farmacológico, sino recuperación parcial del peso, propia de una enfermedad crónica.
Los agonistas del receptor GLP-1 y los agonistas duales GIP/GLP-1 *semaglutida y tirzepatida han demostrado alta eficacia en el tratamiento de la obesidad y la diabetes tipo 2, con reducciones de peso de 10% a 20% en ensayos clínicos. Sin embargo, en la práctica y en redes sociales se ha difundido el concepto de “efecto rebote” tras la suspensión del tratamiento, una idea que, según especialistas, genera confusión y expectativas erróneas.
No se trata de un efecto rebote verdadero, sino de una recuperación parcial del peso perdido al retirar la terapia, explica la Dra. Rosa Vega.
La médica enfatiza que la obesidad es una enfermedad crónica y multifactorial, con mecanismos biológicos que favorecen la recuperación ponderal cuando desaparece la intervención. Al suspender el fármaco aumenta el apetito, disminuye la saciedad y el organismo intenta restablecer el peso previo (defensa biológica del peso). El fenómeno no es exclusivo de la farmacoterapia: ocurre también con dietas y con cirugía bariátrica parcial.
La Dra. Vega detalla los mecanismos implicados como ser la regulación central del apetito; al retirarse el fármaco cesa la modulación hipotalámica.
También describe sobre la adaptación metabólica donde el gasto energético se reduce durante la pérdida de peso.
Y la defensa biológica del peso corporal allí el cuerpo tiende a recuperar el peso anterior como resguardo evolutivo.
Para minimizar la recuperación, recomienda que el paciente comprenda la necesidad de sostener cambios de estilo de vida ; una alimentación estructurada, actividad física regular e higiene del sueño, así como valorar una reducción progresiva de dosis, la transición a otras terapias y el seguimiento clínico periódico. En muchos casos puede requerirse tratamiento prolongado o indefinido, de forma similar a la hipertensión o la diabetes.
La recuperación de peso no es un rebote farmacológico, sino la evolución esperable de una enfermedad crónica cuando se interrumpe la terapia, concluye Vega.
Entender este concepto, afirma, es clave para establecer expectativas realistas, mejorar la adherencia y optimizar el manejo a largo plazo.

